Una casa, la piscina, la noche nos cubría con su manto de estrellas, el agua hacía de sábana para nuestras pieles desnudas que a nosotros se nos antojaban deliciosas…. Nuestros besos eran devorados con pasión por la luna que nos ojeaba… nuestra ternura había quedado atrás dando paso a un amor y deseo incontrolado, pero queríamos que nadie nos controlara, queríamos querernos y que todo a nuestro alrededor nos observara……
La noche era cálida como nuestros abrazos, jugábamos a ser niños otra vez pero con pensamientos de adultos, el placer que nos embargaba estando juntos se hacía patente en la oscuridad, nuestros ojos brillaban del desenfrenado deseo de ser uno del otro…. Pero todo iba lento muy lento….
Acariciaba mi pelo mientras sus labios recorrían mi cuello, yo no quería que parara, sus manos se deslizaban bajo el agua hasta alcanzar uno de mis senos y todo a mi alrededor desaparecía… sólo pensaba en él, en ese instante, en lo que él estaba haciendo….
Me sumergí en el agua intentando escapar pero con cierta nostalgia por si no me seguía; pero sí me siguió y eso hizo que mis deseos de tenerlo aumentaran más….
Me agarró por la cintura y sentí su aliento en la parte posterior de mi cabeza, ese cosquilleo que siempre me gustó de él, es una sensación tan lujuriosa que cuando me doy cuenta de lo que está pasando los colores cubren mi cara, pero no para….
Me doy la vuelta y lo vuelvo a besar, estamos cerca de las escaleras interiores de la piscina y él se sienta atrayéndome hacia su cuerpo….
Me siento encima de él nuestros besos empiezan a quemarnos y al instante…….
…… Todo en mi ser retembló haciendo que mi cuerpo se estremeciera con un ligero escalofrío de placer.
Nuestros movimientos eran rítmicos y acompasados, no queríamos que terminara, no, por lo menos esa noche.
No nos preocupaban los gemidos ni el chapoteo del agua.
En la oscuridad de la noche un perro aullaba teniendo contestación al momento. ¿sería su compañera? A lo mejor nuestra pasión se olía en varios kilómetros a la redonda.
Nuestros cuerpos derrochaban sudor, estábamos pegajosos pero no nos importaba nada, todo lo contrario nos gustaba, nos daba un morbo especial.
Su respiración era profunda y entrecortada y eso me gustaba, hacía que me sintiera viva.
Nuestro apasionado encuentro estaba llegando a su fin…. Cuando llegó nuestros cuerpos se relajaron y se quedaron en un estado de completo descanso.
Me cogió en sus atléticos brazos y me llevó hasta la cama; una vez allí sus besos, sus caricias comenzaron de nuevo haciendo que me sintiera una persona muy especial, haciéndome sentir viva….
Fue una noche mágica, con varios encuentros en los que los dos no entregábamos entusiasmados.
Por la mañana cuando me levanté observé su cara, aún estaba dormido; sus facciones eran perfectas, sus ojos, aún cerrados parecían que me observaban, su sonrisa, algo que me cautivó desde un principio, todavía reposaba en su tez morena por el sol de verano.
La cama todavía estaba húmeda, con la mezcla de nuestros líquidos que era como si quisieran mantenerse unidos.
Me levanté sin hacer ruido, recogí mi ropa esparcida entre la casa y el jardín, y me fui, pensando que no volvería a vivir una noche tan alocada, apasionada y prohibida como la que viviera esa noche…….
Cuando llegó a casa todavía estaba aturdida por la increíble noche que había pasado. Se había ido de su casa sin más; sin un número de teléfono que los volviera a poner en contacto, sin un hasta luego….
No hay comentarios:
Publicar un comentario