Nos abrazamos , sonreímos, por fin estábamos juntos. No nos lo podíamos creer…..
El tren avanzaba despacio hacia su destino pero tenía que dejar a una pasajera en el medio del recorrido.
Estaba nerviosa, muy nerviosa, iba a verle después de tantas horas de conversación telefónica, después de aquel fin de semana en el que se habían conocido y que ya no tuvieron oportunidad de volver a verse, después de aquella despedida tan seca, después de callarse tantas cosas.
El tren estaba disminuyendo la velocidad, el momento había llegado; las puertas del convoy se abrían lentas, demasiado para su gusto y para sus ya maltrechos nervios.
Por fin se abrieron del todo y allí estaba él, sonriendo, tímido, nervioso, pero sonriendo. Sus pies se anclaron al suelo y no podía dar un paso, tuvo que ir él junto de ella y tenderle una mano también temblorosa. Al fin bajó, se miraron un rato en silencio, se abrazaron mientras una docena de miradas se posaban en ellos….
Ella levantó la vista quería verle, quería ver su cara, su expresión, él le agarró la suya con las dos manos y la besó, fue un beso suave y largo, intenso, el más bonito que jamás le habían dado nunca, el más apasionado que jamás sus labios recibieron…….. fue el único beso por el que hubiera merecido la pena recorrer miles de kilómetros sólo para tenerlo…..
Sonrieron por fin y los nervios se fueron pasando, parecía que se conocían de toda la vida……
Ahora estaban abrazados, tumbados en el sofá mientras de fondo la tele funcionaba, mientras él le acariciaba el cabello, mientras le acariciaba la cara, mientras ella sonreía y todo era silencio, para que hablar, no era necesario, sobraban las palabras, ellos ya no tenían que decirse nada, ya se lo habían dicho todo cuando se miraron esa mañana en la estación del tren…….
No hay comentarios:
Publicar un comentario