Veía a sus padres llorar, nerviosos, no sabía que estaba pasando… La gente entraba y salía de su casa intentando un consuelo en su pequeña familia que parecía no llegar.
Su hermana acababa de dar a luz; decían que un niño precioso, sano y que todo había salido bien… ¿Por qué estaban tristes entonces?
Su pequeña cabecita intentaba descifrar todos los rostros, pero no lo lograba; su hermano, su dios, tenía cara de cansado y sus facciones denotaban preocupación, transmitían nervisosismo, pero no lo decían nada; nadie se preocupaba ni siquiera de que estaba allí, recogiendo toda la información posible que su pequeña mente podía absorver.
Sólo lloraban y se preguntaban porque estaba pasando aquello.
Pasaron los días ya tenía ganas de conocer a su pequeño sobrino que sería como un juguete para ella, sería un muñeco más, pero nadie la llevaba a verle ni a él ni a su hermana. Sus padres iban y venían, hacían y deshacían pero sus preguntas seguían sin tener respuestas adecuadas para su edad.
Al cabo de una semana, llegaron sus padres y ¡sorpresa! Su sobrino venía con ellos…
Era precioso, rubio, ojos verdes, unas pestañas que parecía que no terminaban nunca, sonrisa angelical; allí estaba mi niño, mi enano…..
_ Nena –le dijo su madre- ahora rubén se quedará con nosotros una temporada
-¿Qué pasa? ¿sara no lo quiere?
-No, no es eso, verás Sara no se encuentra bien y tiene que estar un tiempo ingresada
-pero que le pasa, ¿no me va a llevar más con ella? ¿le he hecho algo? ¿está enfadada conmigo?
-Nooo, no es eso, es que, ella está enferma y tiene que quedarse en el hospital para que la puedan curar
-¿por eso estabáis tristes?
-Si, por eso estábamos tristes, ahora tenemos que cuidar de Rubén ¿me ayudarás?
Su cabecita asintió contenta, podía jugar con él, era perfecto, era de su tamaño
Normalmente, en su casa nadie jugaba con ella, todos eran demasiado mayores, tenían demasiadas obligaciones y ella se aburría… asi que Rubén vino en un momento perfecto
Aunque acaba de nacer y ella tenía 6 añitos, entendía bastante bien lo que estaba pasando; a pesar de que estaba alegre por la llegada del nuevo inquilino, Jimena no dejaba de pensar en Sara. Era su hermana mayor, y cuando se casó hace un año, ella sintió que la perdía; le enseñó a leer; la llevaba de paseo y era su mejor aliada… como podía ser que ahora estuviera enferma?.....
La echaba de menos, quería hablar con ella, quería saber que le pasaba, quería estar a su lado y consolarla, quería leer un cuento con ella…. Pero nadie la llevaba junto a ella…..
Estaba absorta pensando en su pasado, en el día que ella se enteró de que Sara no estaba bien, en el día en que su sobrino llegó a casa… Ahora tenía 16 años y por fin podía ponerle nombre a su enfermedad; a esa intrusa que les robó años de confidencias, a esa maldita que le quitó la juventud a Sara…
No tenía cura, era degenerativa.. se estaba yendo poco a poco… y ella no podía hacer nada…..
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